Esa mochila azul
espera por mí.
Puedo imaginarla ahí arriba,
veo su color,
y me veo a mí con ella.
Ya no está arriba,
está abajo, conmigo.
Me espera muy paciente
no se queja por la mala atención
sólo espera
y me mira pensar.
Y pienso en ella
pero también en otras cosas
mucho más trascendentales
y menos inmediatas
que la pobre mochila azul
que nunca se cansa de esperar.
Mira y mira
y yo pienso
en la conservadora roja
de aquel verano de mar,
en aquel mar,
en aquellos mares de la vida
y en aquellos que ya no le pertenecen,
en la luz azul,
azul como la mochila
que sigue esperando paciente, ahí arriba.
Y yo abajo
imaginándola conmigo.
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1 comentario:
Dios bola es increible me gusto demaciado la idea, y ademas me siento muuuuy identificad jaja...estas escribiendo bein pendeja muuuy copado tus flashes:)
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