La muerte se mete
por mis entrañas
por mi sangre
atraviesa mis órganos
desencadena mi ser.
Condenas mentales
bloquean mis sentidos
el oído,
la vista,
el gusto,
el olfato,
el tacto;
se separan de mi cuerpo.
Y no puedo respirar,
no puedo eliminar
esa miseria interior.
Se escapa el agua
entre mis dedos
y no puedo comprender
las dimensiones,
el consuelo,
las razones.
Esa escoria del camino
irreversible,
inevitable,
triste,
desgraciada,
siempre la misma
y siempre igual de distante.

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